Instalar aire acondicionado en la cocina tiene todo el sentido: es la estancia donde más calor se genera, y cocinar en pleno agosto con el horno encendido es una prueba de resistencia. Muchas cocinas, además, dan a un patio interior o a una fachada donde no se puede colgar una unidad exterior. Un aire acondicionado en la cocina sin unidad exterior climatiza sin tocar la fachada, pero tiene algunas particularidades que conviene conocer para acertar.
Aire acondicionado en la cocina: un foco de calor extra
Fogones, horno, lavavajillas, frigorífico… En una cocina hay muchas fuentes de calor que se suman al sol que entra por la ventana. Por eso el cálculo de potencia no puede ser el de un dormitorio. Algunas guías recomiendan sumar hasta un 50 % sobre la referencia habitual de unas 100 frigorías por m²; como mínimo, conviene dimensionar con margen. Una cocina de 10 m² puede pedir más frigorías de las que pediría un dormitorio de 15 m².
En cocinas abiertas al salón, la cuenta se hace con los metros del conjunto, y aquí hay que ser realista: si el espacio supera los 30 m², quizá un único monobloc no llegue y haya que pensar en dos puntos de clima. Repasa el cálculo en cuántas frigorías necesito.
Dónde colocar el equipo
- Lejos de los fogones: el chorro de aire no debe incidir sobre la placa, sobre todo si es de gas, porque altera la llama y enfría los recipientes.
- Fuera de la zona de vapores: si se coloca encima o muy cerca de la placa, el equipo aspirará grasa y humedad.
- Con acceso fácil a los filtros: en la cocina vas a limpiarlos más a menudo.
- Sin chocar con muebles altos: un monobloc de pared necesita distancias mínimas a techo y laterales para respirar.
La grasa, el gran enemigo
El aire de una cocina lleva partículas de grasa que se depositan en filtros, batería y ventilador. Con el tiempo, eso reduce el caudal, empeora el rendimiento y puede generar olores. Lo recomendable es limpiar los filtros con más frecuencia que en otras estancias (cada pocas semanas en verano) y hacer una revisión con limpieza a fondo una vez al año. Tienes el paso a paso en limpiar los filtros del aire monobloc.
Campana extractora y aire acondicionado
Mientras cocinas, la campana extrae aire de la cocina y lo saca fuera, lo que hace entrar aire caliente por rendijas y puertas. No es un problema grave, pero sí conviene:
- Usar la campana a la velocidad necesaria, no al máximo todo el rato.
- Cerrar la ventana mientras funcionan los dos equipos.
- Dejar el aire en marcha un rato después de cocinar para recuperar la temperatura.
Instalación discreta, sin unidad exterior
Con un monobloc, el aire acondicionado en la cocina se resuelve con dos rejillas discretas, sin máquina exterior. Es ideal en cocinas que dan a fachada o a patio de luces, donde a menudo la comunidad no quiere más aparatos colgados. El desagüe de condensados suele ser fácil de resolver en una cocina, porque hay tomas de agua y desagües cerca. Más detalles en la página de instalación sin unidad exterior.
Electricidad: no sobrecargues el circuito
La cocina ya tiene horno, placa de inducción, lavavajillas… Conectar el aire acondicionado al mismo circuito puede hacer saltar el diferencial si coinciden varios aparatos. Lo ideal es que el equipo vaya en un circuito adecuado y revisar si la potencia contratada es suficiente.
En resumen
Bien dimensionado, bien ubicado y con un mantenimiento algo más frecuente, el aire acondicionado sin compresor exterior hace mucho más llevadero cocinar en pleno verano. Si quieres que valoremos tu cocina, llámanos al 911 677 906.
Preguntas frecuentes
¿Se puede poner aire acondicionado en la cocina?
Sí, siempre que el equipo quede lejos de la placa y de la zona de vapores, y que se dimensione con margen por el calor que generan los electrodomésticos.
¿Cuántas frigorías necesita una cocina?
Más que otras estancias del mismo tamaño. Algunas guías recomiendan sumar hasta un 50 % a la referencia de 100 frigorías por m². En cocinas abiertas, se calculan los metros de todo el conjunto.
¿Cada cuánto limpiar los filtros del aire de la cocina?
Con más frecuencia que en otras estancias por la grasa: en temporada, cada pocas semanas, y una limpieza a fondo profesional al año.